miércoles, 30 de julio de 2008

Una noche a los saltos

Una de las pequeñas delicias de la vida paternal que nadie te cuenta de antemano es sin duda, esa maravillosa época en la que a tu retoño le comienzan a molestar cosas que no es capaz de explicar mas que con un continuo y monocorde gemido.
En esos momentos y con la poca paciencia que nos ha caído en gracia, después de intentar darle de comer una vez más, cambiarle los pañales - aunque estén limpios -, ponerlo boca abajo por el tema de los peditos, cantarle una canción (o lo que se pueda, dependiendo de la hora y la entonación), el ánimo comienza a decaer, la sonrisa se empieza a borrar del rostro y aparecen los primeros síntomas de la desesperación.
Está claro que una cosa es decirlo o leerlo, pero todos aquellos que hayan pasado por algún momento parecido van a poder comprender perfectamente hasta que punto puede uno perder el control de sus emociones, quedando indefenso, inmisericordemente a merced del TeRriBle BeBe...
Los temblores, el nerviosismo creciente va socavando lentamente todas las defensas con el paso de las horas. Como la tortura china de la gota, el monocorde y asincopado quejido se va metiendo en el cerebro del desafortunado progenitor que, si tiene a su cónyuge a mano, le gritará o maltratará por los motivos más insólitos en un irreflexivo síndrome de transferencia. Lógicamente, pelearse con tu único posible aliado a las 3 de la mañana no es la mejor forma de salir del problema pero bue... cada uno hace lo que puede.
Por suerte, siempre llega ese momento en que la pequeña bestia cae rendida por el cansancio. En mi caso, cuando el reloj tocó las 4.30 hs.mi precioso vástago cerró sus ojitos enrojecidos y se sumió en un sueño profundo y sin sobresaltos.
Nosotros, pusimos el despertador a las 7.00, pero eso es otra historia

jueves, 3 de abril de 2008

La Caja de Pandora

Cierto día, el poderoso Zeus decidió castigar a los hombres porque se habían vuelto malvados y soberbios. Y llamando a su hijo Hefesto, le ordenó:
-Necesito que me fabriques rápidamente una mujer.
El herrero divino, que había llegado cojeando y distraído hasta el trono de su padre, se sobresaltó al oír aquello.
-Fabricar una mujer!- exclamó- Pero señor, eso es mucho más difícil que forjar la armadura de Ares o cincelar el escudo de Atenea.
Pero ante la insistencia de Zeus, el feo Hefesto, obediente, regresó a la fragua y empezó a fabricar al mujer que su padre le había pedido con tanto interés.
Con sus brazos vigorosos, la modeló hábilmente, utilizando agua y tierra como ingredientes, hasta hacerla semejante en todo, a las bellísimas diosas. Finalmente, le dio por alma una chispa de fuego divino que ardía en los inmensos hornos del Olimpo.
Rápidamente acudió a Atenea para admirarla y le regaló un cinturón de perlas y un riquísimo vestido de púrpura y piedras preciosas; también la bella y dulce afrodita esparció sobre la cabeza de la recién creada doncella las más exquisitas virtudes femeninas, mientras las Gracias, las Cárites y las Horas le adornaban el pecho y los brazos con radiantes joyas y guirnaldas de flores perfumadas. Hermes así infundió en su corazón la mentira y la falsedad. Incluso Zeus quiso ofrecer su regalo a la bellísima mortal, antes de enviarla entre los hombres.
-Te doy el nombre de Pandora, oh!, graciosa doncella!- dijo Zeus- Tu nombre significa “la mujer de todos los dones”. A los que acabas de recibir, añado este mío. Se trata de este cofrecito, que llevarás a tu lado cuando bajes a la tierra. Contiene todos los males que puedan hacer llorar, sufrir y destrozar a los hombres. Guárdate, pues, de abrirlo por nada del mundo. Si lo hicieras, los males se esparcirán por la tierra, mientras que aquí permanecerán encerrados, eternamente presos, sin que puedan perjudicar a nadie.
Una luminosa mañana llamaron a la puerta en donde vivía Prometeo y, cuando el titán la abrió, se encontró con la más hermosa criatura que jamás hubieran visto sus ojos. Curiosamente era portadora de una singular vasija.
-El propio Zeus me envía- dijo la doncella de forma muy recatada- y quiere que me aceptes como esposa.
Seducido por tanta belleza, Prometeo se disponía ya a despejarle el paso, cuando su característica perspicacia lo alertó de que aquella bella muchacha podía ser una persona que enviaba Zeus para tenderle una trampa. Por eso, la envió nuevamente al Olimpo, cosa que aumentó todavía más en enojo del padre de los dioses.
Zeus no se dio por vencido y decidió llevar a cabo una nueva tentativa. Para ello ordenó a Hermes que condujera a Pandora a casa de Epimeteo, hermano de Prometeo.
Lo que ocurrió ya es de todos sabido. La curiosidad de Pandora, poco a poco, empezó a inquietar su pensamiento. ¿Qué contenía el preciosos cofre regalado por Zeus? ¿Todos los males? ¿Y si abriese apenas un poquito la tapa y mirase con precaución por la rendija para ver cómo eran?
Pandora entonces levantó la tapa, e inclinó el rostro hacia la breve abertura, pero tuvo que apartarse rápidamente, presa del mayor espanto. Un humo espeso, negro, picante, salía del cofre en grandes espirales, mientras mil horribles fantasmas se delineaban en aquella confusión que invadían el mundo y nublaban el sol.
Eran todas las enfermedades, todos los dolores, todas las fealdades y todos los vicios. Y todos ellos, rápidos, irrefrenables y violentos, salían del cofre entrando en las tranquilas moradas de los hombres.
Todo resultó en vano, Pandora trató, infructuosamente, de cerrar el cofre, de cortar el paso a los males, de remediar el desastre. El destino inexorable se cumplía y desde entonces la vida de los hombres fue desolada por todas las desventuras desencadenadas por Zeus.
Cuando todo el humo denso se esfumó en el aire y el cofre parecía vacío, Pandora miró el interior, y vio todavía un gracioso pajarito tornasolado. Era la Esperanza, el único bien que quedaba para que los mortales pudieran consolarse de sus desventuras.

El Kybalión

EL KYBALIÓN

LOS MISTERIOS DE HERMES

«Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender.»

«Donde quiera que estén las huellas del Maestro, allí los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par.»

«Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlo con sabiduría.»

Los siete principios herméticos
«Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente, posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par.»

Los siete principios sobre los que se basa toda la Filosofía Hermética son los siguientes:
1. El principio de mentalismo
«El TODO es Mente; el universo es mental.»
2. El principio de correspondencia
«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

3. El principio de vibración
«Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.»

4. El principio de polaridad
«Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.»

5. El principio de ritmo
«Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.»

6. El principio de causa y efecto
«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.»

7. El principio de generación
«La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.»
Transmutación mental
«La mente así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.»

El Todo
«Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad Substancial, la Verdad Fundamental.»
«Lo que constituye la Verdad fundamental, la Realidad substancial, está más allá de toda denominación, pero el sabio lo llama el TODO.»

«En su esencia, el TODO es incognoscible.»

«Mas el dictamen de la razón debe ser recibido hospitalariamente, y tratado con respeto.»

1. EL TODO debe ser absoluto
2. EL TODO debe ser infinito y eterno
3. EL TODO debe ser inmutable
El TODO es mente viviente e infinita, los iluminados lo llaman Espíritu.

El universo mental
«El universo es una creación mental sostenida en la mente del TODO.»

«El TODO crea en su mente infinita, innumerables universos, los que existen durante eones de tiempo, y así y todo, para Él, la creación, desarrollo, decadencia y muerte de un millón de universos no significa más que el tiempo que se emplea en un abrir y cerrar de ojos.»

«La mente infinita del TODO es la matriz del Kosmos.»

«En la Mente del Padre Madre, los hijos están en su hogar.»

«No hay nadie que no tenga padre y madre en el Universo.»

La paradoja divina
«El sabio a medias, reconociendo la irrealidad relativa del Universo, se imagina que puede desafiar sus leyes, ése no es más que un tonto vano y presuntuoso, que se estrellará contra las rocas y será aplastado por los elementos, en razón de su locura. El verdadero sabio conociendo la naturaleza del universo, emplea la Ley contra las leyes: las superiores contra las inferiores, y por medio de la alquimia transmuta lo que no es deseable, en lo valioso y de esta manera triunfa. La maestría consiste, no en sueños anormales, visiones o imágenes fantasmagóricas, sino en el sabio empleo de las fuerzas superiores contra las inferiores vibrando en los más elevados. La transmutación (no la negación presuntuosa), es el arma del Maestro.»

«El Todo» en todo

«Si bien es cierto que todo está en el TODO, no lo es menos que el TODO está en todas las cosas. El que comprende esto debidamente, ha adquirido gran conocimiento.»

«Si bien es cierto que todo está en el TODO, no lo es menos que el TODO está en todas las cosas». «El que comprenda esto debidamente, ha adquirido gran conocimiento.»

Los planos de correspondencia
«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

Los tres Grandes Planos:
I. I. El plano físico.
II. II. El plano mental.
III. III. El plano espiritual.
Siete divisiones menores son las siguientes:
I. I. El plano de materia (A).
II. II. El plano de materia (B).
III. III. El plano de materia (C).
IV. IV. El plano de sustancia etérea.
V. V. El plano de energía (A).
VI. VI. El plano de energía (B).
VII. VII. El plano de energía (C).
Otras formas no tan bien conocidas.
I. I. El plano de la mente mineral.
II. II. El plano de la mente elemental (A).
III. III. El plano de la mente vegetal.
IV. IV. El plano de la mente elemental (B).
V. V. El plano de la mente animal.
VI. VI. El plano de la mente elemental (C).
VII. VII. El plano de la mente humana.

Vibración
«Nada reposa; todo se mueve; todo vibra.»

«Aquel que ha comprendido el Principio de Vibración, ha alcanzado el cetro del Poder».

Polaridad
«Todo es dual, todo tiene polos; todo su par de opuestos; los semejantes y desemejantes son los mismos; los opuestos son idénticos en naturaleza, difiriendo sólo en grado; los extremos se tocan; todas las verdades, son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.»

Ritmo
«Todo fluye y refluye, todo asciende y desciende; la oscilación pendular se manifiesta en todas las cosas; la medida del movimiento hacia la derecha es la misma que el de la oscilación a la izquierda; el Ritmo es la compensación.»
Causalidad
«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo ocurre de acuerdo con la ley. Azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero ninguno escapa a la ley.»

Género
«El género está en todo, todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos.»
Axiomas herméticos
«La posesión del conocimiento, si no va acompañada por una manifestación y expresión en la práctica y en la obra, es lo mismo que el enterrar metales preciosos: una cosa vana e inútil. El conocimiento, lo mismo que la fortuna, deben emplearse. La ley del uso es universal, y el que la viola sufre por haberse puesto en conflicto con las fuerzas naturales.»

«Para cambiar vuestra característica o estado mental, cambiad vuestra vibración.»

Uno puede cambiar sus vibraciones mentales, mediante un esfuerzo de la voluntad, fijando la atención deliberadamente sobre el estado deseado. La voluntad es la que dirige a la atención, y ésta es la que cambia la vibración. Cultívese el arte de estar atento, por medio de la voluntad y se habrá resuelto el problema de dominar las propias modalidades y estados de la mente.

«Para destruir un grado de vibración no deseable, póngase en operación el principio de polaridad y concéntrese a la atención en le polo opuesto al que se desea suprimir. Lo no deseable se mata cambiando su polaridad.»

Ésta es una de las más importantes fórmulas herméticas y está basada sobre verdaderos principios científicos. Ya se indicó que un estado mental y su opuesto eran sencillamente dos polos de una misma cosa, y que mediante la transmutación mental esa polaridad podía ser invertida. Los modernos psicólogos conocen ese principio y lo aplican para disolver los hábitos no deseables, aconsejando a sus discípulos la concentración sobre la opuesta cualidad. Si uno tiene miedo, es inútil que pierda su tiempo tratando de matar el miedo, sino que debe cultivar el valor, y entonces el miedo desaparecerá. Algunos autores han expresado esta idea, ilustrándola con el ejemplo de una habitación oscura. No hay que perder el tiempo tratando de arrojar afuera a la oscuridad, sino que es muchísimo mejor abrir las ventanas y dejar entrar la luz, y la oscuridad desaparecerá por sí sola. Para matar una cualidad negativa es necesario concentrarse sobre el polo positivo de esa misma cualidad, y las vibraciones cambiarán gradualmente de negativas en positivas, hasta que finalmente se polarizará en el polo positivo, en vez de estarlo en el negativo. La inversa es también verdad, porque muchos han encontrado el dolor por haberse permitido vibrar demasiado constantemente en el polo negativo de las cosas. Cambiando la polaridad pueden dominarse las modalidades y estados mentales, rehaciendo toda la disposición propia y construyendo así el carácter. Mucha parte del dominio que los herméticos avanzados poseen sobre su mentalidad es debida a la inteligente aplicación de la polaridad, que es uno de los más importantes aspectos de la transmutación mental. Recuérdese el axioma hermético, citado anteriormente, que dice:

«La mente, así como los metales y los elementos, puede transmutarse de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración.»

Dominar la polaridad significa dominar los principios de la transmutación o alquimia mental; porque, salvo que se adquiera el arte de cambiar la propia polaridad, no se podrá afectar el ambiente que nos rodea. Si comprendemos ese principio podemos cambiar nuestra propia polaridad, así como la de los demás, siempre que dediquemos a ello el tiempo, el cuidado, el estudio y la práctica necesarios para dominar ese arte. El principio es verdad, pero los resultados que se obtienen dependen de la persistente paciencia y práctica del estudiante.

«El ritmo puede neutralizarse mediante el arte de la polarización.»

Los herméticos sostienen que el principio del Ritmo se manifiesta en el Plano Mental, así como en el Plano Físico, y que la encadenada sucesión de modalidades, sentimientos, emociones y otros estados mentales, son debida al movimiento oscilante del péndulo mental, que nos arrastra de un extremo a otro. Los herméticos enseñan además que la ley de la neutralización nos capacita, en gran extensión, a sobreponernos a la operación del Ritmo en la conciencia. Como ya hemos explicado, existe un plano de conciencia superior, así como uno inferior, y el maestro, elevándose mentalmente al plano superior, hace que la oscilación del péndulo mental se manifieste en el plano inferior, mientras él permanece en el otro, librando así su conciencia de la oscilación contraria.
Ésta se efectúa polarizándose en el Yo Superior, elevando así las vibraciones mentales del Ego sobre el plano de conciencia ordinario. Es lo mismo que levantarse por encima de una cosa y permitir que ésta pase por debajo. El hermético avanzado se polariza en el polo positivo de su ser, el YO SOY, más bien que en el polo de su personalidad, y, rehusando y negando la operación del Ritmo, se eleva sobre su plano de conciencia, permaneciendo firme en su afirmación de ser, y la oscilación pasa en el plano inferior, sin cambiar para nada su propia polaridad. Esto lo realizan todos los individuos que han alcanzado cualquier grado de dominio propio, comprendan o no la ley. Esas personas rehúsan sencillamente el dejarse arrastrar por la oscilación, y afirmando resueltamente su superioridad permanecen polarizados positivamente. El maestro por supuesto, alcanza un mayor grado de perfeccionamiento porque comprende perfectamente la ley que está dominando con la ayuda de una ley Superior, y mediante su voluntad adquiere un grado de equilibrio y firmeza casi imposible de concebir por los que se dejan llevar de un lado a otro por las oscilaciones de la emotividad.
Recuérdese siempre, sin embargo, que el principio del Ritmo no puede ser destruido, porque es indestructible. Sólo es posible sobreponerse a una ley equilibrándola con otra, manteniéndose así el equilibrio. Las leyes del equilibrio operan tanto en el plano mental como en el físico, y la comprensión de esas leyes le permiten a uno sobreponerse a ellas, contrabalanceándolas.

«Nada escapa al principio de causa y efecto, pero hay muchos planos de Causalidad y uno puede emplear las leyes del plano superior para dominar a las del inferior.»

Comprendiendo la práctica de la polarización, el hermético se eleva al plano superior de causalidad, equilibrando así las leyes de los planos inferiores. Elevándose sobre el plano de las causas ordinarias se convierte uno, hasta cierto punto, en una causa, en vez de ser un simple efecto. Pudiendo dominar los sentimientos y modalidades propias, y neutralizando el ritmo, se puede rehuir gran parte de las operaciones de la ley de causa y efecto en el plano ordinario. Las masas se dejan arrastrar, obedeciendo al ambiente que las rodea, a las voluntades y deseos de algunos humanos más fuertes que ellas, a los efectos de las tendencias heredades o a las sugestiones u otras causas exteriores, no siendo más que simples fichas en el tablero de ajedrez de la vida. Elevándose sobre esas causas, los herméticos avanzados buscan un plano de acción mental superior, y dominando sus propias cualidades, se crean un nuevo carácter, cualidades y poderes, mediante los cuales se sobreponen a su ambiente ordinario, haciéndose así directores en vez de dirigidos. Esos individuos ayudan a la realización del juego de la vida conscientemente, en vez de dejarse mover por influencias, poderes o voluntades externas. Emplean el principio de causa y efecto en vez de dejarse dominar por él. Por supuesto, aun los seres más elevados están sujetos a este principio según se manifiesta en los planos superiores, pero en los inferiores son señores y no esclavos. Según dice El Kybalión:

«El sabio sirve en lo superior, pero rige en lo inferior. Obedece a las leyes que están por encima de él, pero en su propio plano y en las que están por debajo de él, rige y ordena. Sin embargo, al hacerlo, forma parte del principio en vez de oponerse al mismo. El sabio se sumerge en la Ley, y comprendiendo sus movimientos, opera en ella en vez de ser su ciego esclavo. Semejantemente al buen nadador, va de aquí para allá, según su propia voluntad, en vez de dejarse arrastrar como el madero que flota en la corriente. Sin embargo el nadador, el sabio y el ignorante, están todos sujetos a la ley. Aquél que esto comprenda va en el buen camino que conduce a la Maestría.»

Para concluir, recordamos nuevamente el axioma hermético que dice que: «La verdadera transmutación hermética es un arte mental».
En dicho axioma el hermético indica que el ambiente externo se influencia mediante el poder de la mente. El Universo, que es totalmente mental, puede ser solamente dominado mediante la mentalidad. En esta verdad se encontrará la explicación de todos los fenómenos y manifestaciones de los diversos poderes mentales que tanto están atrayendo la atención actualmente, en pleno siglo XX. Tras toda la enseñanza dada por las diversas escuelas o religiones, yace siempre constantemente el principio de la substancialidad mental del Universo. Si éste es mental, en su naturaleza intrínseca, fácilmente se deduce que la transmutación mental debe modificar y transformar las condiciones y los fenómenos del Universo, y que la mente debe ser el mayor poder que pueda afectar sus fenómenos. Si se comprende esta verdad, todos los llamados milagros y maravillas dejarán de tener punto alguno oscuro, porque la explicación es por demás clara y sencilla.

«El TODO es MENTE; el Universo es mental.»

El esoterismo es rico en palabras claves, símbolos y «esencias» conceptuales. Su transmisión, a través de las edades, implicó un esforzado aprendizaje, una memorización de significados, «acentos» y una persistente custodia de sus valores originales para que nada de lo preservado perdiera su color, su sabor, su propósito y su intensidad. Al amparo de tales premisas fue creciendo paulatinamente el árbol de la ciencia hermética que reconoce como sus raíces a El Kybalión.

Entre la Luz y la Sombra

Este ha sido quizás uno de los caminos más difíciles. El gran reto que nos ha tocado vivir, la búsqueda eterna del equilibro, la reconciliación de los opuestos, la sincronización total del yin y del yang en un Tao único e indivisible.
Presuntuoso sería si pretendiera explicar alguno de estos misterios, pero quien sabe, a lo mejor si entre todos nos vamos contando nuestras historias, a lo mejor sale algo...